martes, octubre 20, 2009

¡Ya, ya!

06-07 de octubre de 2009

Al principio no identificaba lo que pasaba. A veces imaginaba un accidente, a veces suponía que era una forma de juego que yo no entendía.

Pero un día, mientras trabajaba de noche, todavía en los tiempos en que tenía que robarme el internet, entendí todo.

Escribía yo el guión para un programa de radio sobre la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida libre de violencia en el DF, la cual había estudiado mucho. Tenía que hacer veinte capítulos y en cada uno contar una situación en donde se ejemplificara un tipo de violencia en alguna de sus modalidades.

Se me empezaban a acabar las ideas. Era muy noche. Tenía que terminar ya, y mi cerebro… seco.

¿Qué pongo? ¿Qué pongo? Y en eso, empezaron los ruidos misteriosos. Una voz grave gritaba insultos, una voz aguda gritaba “¡Ya, ya! ¡Espérate!” Retumbaban las paredes, se oía cómo se rompían cosas, y cuando vino el ruido más fuerte, se cortó el internet. Eso me hizo saber que la señal que me robaba provenía de ahí, y que el módem estaba en el mueble que acababa de escuchar derrumbarse.

Terminé de escribir con muchas sensaciones. Yo tenía la Ley en mis manos, pero sólo eran letras. Arriba, una mujer estaba siendo violentada, también físicamente.

Los ruidos se repitieron varias veces a lo largo de los meses. Había tiempos en los que sólo se oía la voz grave. Seguía insultando, pero con el teléfono de por medio. Pero la voz aguda regresaba tiempo después, a seguir gritando “¡Ya, ya! ¡Espérate!”

Hoy se oyen varias voces graves, que se reunieron porque llegó un papel. Y tienen miedo.

Escribo algunas frases que se cuelan hasta donde estoy: Qué poca madre de vieja, güey. Primero muy calladita. Pero ya sabíamos, güey. Te lo he dicho de broma y te lo he dicho en serio, güey. Esto está muy muy cabrón, güey. Mira, güey; hay problemas normales de pareja, güey. Con este citatorio todavía te puedes hacer pendejo, güey, pero después no sé, güey. Además, si no firmaste de recibido puedes decir que no lo viste, güey. Pinche vieja… (Toca a quien lee adivinar la palabra que debe ser colocada aquí.)

Yo vi el papel antes de que la voz grave lo descubriera, y sirva este escrito para que, si con este citatorio pretende hacerse pendejo, quede claro que sí llegó, que sí lo recibió y que otras voces graves están al tanto.

Y tú, voz aguda, no regreses, aunque la voz grave parezca suavizarse de pronto. Y que ninguna voz que haya gritado violentada regrese nunca. Y que las voces que siguen gritando “¡Ya, ya! ¡Espérate!” se levanten del rincón, se digan -¡Ya, ya! ¡No te esperes!- y busquen un papel como este:


miércoles, septiembre 09, 2009

Así de bonitas.*



Hoy de nuevo caminé por el Centro, y de nuevo, y como siempre, regresé @rrobad@.

No necesito hermosear la forma de escribir lo que vi, porque cada imagen fue hermosa por sí misma.

Un viejito con muletas y sombrero de copa dorado. Una niña de unos cuatro años llegando al segundo piso de una tienda de esas que venden todo a tres pesos que con una emoción incontrolable grita ¡Guaaaaau!! Un chico con pupilentes rojos y ropa de terciopelo negro le da una flor a una señora que pienso que es su mamá…

Una señora como de cincuenta años me dice:

-Señorita, no se vaya a ofender, pero ¿me permite preguntarle algo?
-Claro, dígame.
-¿Cómo le hace para que se le vean así de bonitas?
-…
-Es que yo las tengo así igualitas a las suyas, pero mire cómo se me hacen con estos brasieres.
-…
-¿De cuáles se compra?
- Este… pues si quiere vea la etiqueta. No me cuerdo de la marca.
-¿A ver? ¿Y será que este es como ese?
-…
-Ay muchas gracias ¿eh?
-…


miércoles, junio 10, 2009

Pobrecita eternidad.*

Hoy hay que escribir.

No hay qué escribir, pero hay que escribir.

Porque hoy lloro como nunca he llorado. No en cantidad; ya he llorado mucho más; ya he llorado insuperablemente mucho.

Pero hoy mi llanto es nuevo.

Antes lloraba de desesperación. Antes pensaba qué hacer mientras lloraba. Hoy no. Hoy lloro con la nauseabunda sensación de resignación.

Hoy lloro y no pienso qué debo hacer, porque no puedo hacer nada.

Decido someterme a la circunstancia. Acepto la muerte presente y futura.
Acepto ver lo infinito como si fuera finito. Pobrecita eternidad.

"¿Y si la historia se detiene aquí y se nos quedan estos besos no besados y los archivos desordenados?
¿Y si la historia se detiene aquí y no podemos resolver nuestro misterio?
¿Si no te veo ni un poquito más?"

domingo, mayo 17, 2009

Hoy murió Mario Benedetti. Otro amor que se va.*

Me fascina cómo la muerte une a lo@s viv@s. Más bien, me fascina cómo algunas muertes unen a algun@s viv@s.

Y me fascina con un sonido de ssscccc muy largo y placentero. Me fassssscccinaaa. Con una resonancia de ssscccc que estremece. Me fasssscccina como esos ruidos que causan tanto placer al emitirlos, que una tiene que cerrar los ojos.

Algunas muertes unen a algun@s viv@s, pero no como en esos funerales, donde la gente se junta con el mismo compromiso que en esas bodas a las que no se puede faltar porque sería una grosería; porque nos dieron boleto para la cena a pesar de que cada lugar les salió en una fortuna, y que para colmo hay que gastar en el vestido, o en la renta del smoking.

Yo hablo de la muerte que remueve el polvo de nuestros rincones escondidos y nos hace deducir algo. La muerte que nos hace decidir si llevamos luto o no.

El luto puede llegar con o sin la muerte. El luto es algo personal, misterioso e incompresible. Cada quién lleva su luto, y quienes no lo llevan, lo llevarán, porque nadie puede crecer si no aprende cómo se siente la desolación, el corazón perdido en la desgarradora nada; cómo se siente morir aunque la respiración no se interrumpa.

Lo que sentimos, decimos y escribimos cuando alguien muere, es revelador. Y para mí, discriminadora, pendejófoba, resulta determinante.

La muerte está en todos lados. También en internet.

Hoy murió Mario Benedetti. Uno de los rudos. Uno de los indispensables.

Y en internet vienen y van frases y sensaciones respecto a esta muerte impresionante. Y mi pendejofobia se pone incisiva, y se afila con cada comentario, y cree, en su cerrazón, que no es posible que aún exista gente que no sienta nada o no recuerde algo con la muerte de Benedetti.

No concibe que alguien en este mundo prefiera hablar de otra cosa. No puede con la posibilidad de que alguna persona no le diga: Todas mis parcelas tienen algo tuyo.

Hoy murió Mario Benedetti, y no estoy de luto, porque el luto se guarda por quienes se fueron sin haber completado algo grandioso.


viernes, abril 24, 2009

Influenza. Cuidado con los cerdos.

Riiing! Hija, ten cuidado. Estoy oyendo de una epidemia de influenza tan pero tan grave, que hasta se van a suspender las clases. No se sabe de dónde viene. Dicen que de los cerdos.

Y sí, claro que viene de los cerdos.

Hoy no hay escuelas, no hay reuniones de trabajo, no hay TEATRO, no hay besos…

Debemos mantenernos separad@s, siendo que dicen que el pueblo unido jamás será vencido. Una política fraccionalista y segregacionista es la herramienta ideal para descomponer el tejido social.

Todas, todas, todas las formas de intimidación, desde el ahora famoso bullying hasta el secuestro más organizado, pasando por la tortura a los prisioneros de guerra, la violencia doméstica y hasta un pinche asaltito en la esquina, tienen como regla básica el aislamiento de los individuos. Si no nos juntamos, no hablamos, no nos organizamos. Esto es terrorismo institucional. La reproducción de las políticas extranjeras y nacionales dominantes hacia las masas populares con el fin de dominarlas.

Estamos violentad@s por disposición oficial.

“Violentar a una comunidad y además juzgarla por la violencia ejercida contra ella es precisamente una forma de ensañamiento sobre una sociedad débil que ha perdido hasta la posibilidad de respuesta.” Cárdenas, H. y Marín , A.

Julia y yo nos fuimos de foto reporteras. Somos pésimas, qué bueno que hacemos cabaret. Y así es como se ve esta noche un país que parece el escenario de un libro de Saramago:


jueves, abril 16, 2009

Salud.*

No es que hoy esté especialmente sensible y nostálgica. Siempre lo estoy. No es que hoy se me haya ocurrido pensar en la muerte. Siempre lo hago. No es que hoy me sienta sola. Siempre me siento. No es que hoy no me quiera ir a dormir. Nunca quiero. Pero hoy siento muchas ganas de escribir sobre la única persona del mundo, de mi mundo, que incluso sabiendo todo lo que alguien puede saber sobre mí, no me juzga, ni me cuestiona, ni me hace llorar, ni me envidia, ni me pobretea, ni me exige...

No quiero decir que todas las demás personas de mi mundo me juzgan, me cuestionan, me hacen llorar, me envidian, me pobretean, y me exigen. Pero ella hace esto, o más bien no lo hace, todo junto. Y sí quiero decir que ninguna de las demás personas de mi mundo me conoce como ella.

Influye, por supuesto, el tiempo que llevamos de conocernos. Pero también las actualizaciones que nos procuramos.

Junto a ella he hecho esto y más: Conocí “El vals de los perritos”, que hoy sé que es el Vals del minuto, de Chopin; memoricé “Margarita, está linda la mar” de Rubén Darío; bailé Timbiriche desde el primer LP hasta que fuimos juntas al concierto en 2001 hasta adelante (y todavía de vez en cuando); me disfracé de pájaro, de espantapájaros, de Lily Munster (está bien escrito), de Medusa, de Frosty the snowman, de sándwich, de Josefa Ortiz de Domínguez, de gnomo, de punk y de muchas otras cosas. Y claro, de mayor de edad cuando fuimos a comprar los primeros cigarros. Me subí por primera vez a un escenario, supe que existía el sexo, me enteré de que “apareció “el VIH, me senté por primera vez frente a una computadora (pantalla negra, letras verdes),toqué un camello, empecé a menstruar, me hice flecos horribles, soplé muchas velas de cumpleaños, suspiré por much@s, lloré por uno, lloré por otra, morí por otro…

Hace poco me dijo que estuvo pensando con quién le gustaría tener un hijo si es que algún día lo tuviera. Y bueno, si una siempre pensara primero con quién y luego pensara en tenerlo, otro gallo nos cantara. Dice que revisó opciones, reflexionó, descartó y su conclusión final fue: Sólo te me ocurriste tú. ¿Existirá una frase de amor más amorosa que esa entre dos hermanas?

Brindo por ella. Con la pena no le estoy compartiendo de mi vino tinto morado carísimo, pero ni modo de brindar con Coca light, así que lo abrí.

Y recurro a la bella acción de brindar porque es lo que hemos hecho toda la vida. (No, no, no es que siempre bebamos. Nomás a veces.) Pero el brindis es una de las acciones más bellas que hay.

Por un lado, dicen que en la antigua Roma la manera de matar a alguien era poner veneno en su copa, (está mejor que morir envenenad@ tomando vino que asaltad@ en el DF, o regresando de trabajar en Juárez, o de amor en cualquier lado) entonces al chocar las copas con fuerza, los contenidos se mezclaban para demostrarle a la otra persona que estaba a salvo.

Y por el otro, dice el Maestro Solé que las copas se chocan para que todos los sentidos intervengan al beber vino. Cuatro de ellos están siempre involucrados, pero como el oído no, hay que hacer… ¡pling!

Y sí. Juntas nos hemos demostrado que estamos a salvo. Sobre todo ella a mí; y hemos usado todos los sentidos. Por eso brindo. Y, está bien, le guardaré un traguito, pero si no viene mañana por él, se amuela.

Salud, hermana. Te quiero.
Sasha.

viernes, abril 10, 2009

Diablito*.


Se me ha aparecido muchísimas veces, pero sólo en tres ocasiones me ha dicho su nombre mirándome a los ojos.

La primera vez yo tendría unos 19 años. Se presentó con el nombre de “duende” a través de la pluma de García Lorca hablando de un acercamiento a la muerte y la esencia del mundo.

Pero hablar de esencias es no hablar de nada. Goethe lo expresa como un poder misterioso que todos sienten y que ningún filósofo explica. Quizá ni siquiera exista, y ¿quién soy yo para decir si algo existe o no?

Pocos años después dejó de ponerse sobrenombres y de la boca de mi maestro Anatoli salió…el diablito.
No sé cómo se aparezca en los países de habla hispana en donde no se usan tantos diminutivos como en el mío, pero no es el diablo. Mucho menos el judío-cristiano al que, dicen, no hay que acercarse.

No, el diablo, corrijo, El Diablo, es otro. Ese no es lejano para las animalesas como yo. El Diablo es el que empuja, el que dice sí, el que mueve. Es vecino conocido. Por el que he tenido largas discusiones con mi papá, quien todavía, pobre, cree que es Dios, o un ángel, o una musa. Y hay grandes diferencias entre ellos y sus formas de trabajar.

El ángel es un ser aparte que a algunas personas les hace el favor de derramarles la gracia encima para que hagan algo sin esfuerzo o sin darse cuenta.

La musa es la que dicta de pronto a una persona que se vuelve una especie de canal.

Y Dios…sepa la chingada.

No, no. Yo hablo del diablito.

Se me apareció por tercera vez en la mirada de la mujer que más admiro. Cumpliendo un sueño que soñé hace años.

Vaya. Ahora que no tengo sueños se empiezan a cumplir los soñados tiempo atrás. ¿Será que hay que seguir soñando? Yo creo que no. Porque duele.

lunes, marzo 23, 2009

Alto riesgo.


Qué fortuna. Qué privilegio tener el corazón latiendo rápido, el cuerpo agotado, el alma exprimida, la adrenalina escurriendo entre las piernas mientras practico este deporte extremo. Actividad de alto riesgo que exige hacer pausas para tomar aire y no morir ahogada en un espasmo o en un sobreesfuerzo.

Tarea sólo para valientes esta de, después de años, volver a leer Los Amorosos de Sabines.

sábado, marzo 21, 2009

¿Qué hice mal?*

¿Qué haría usted si su estrella favorita se le pusiera enfrente sosteniendo una botella de vino y le dijera…esto lo he traído para vos?

Cuando digo estrella favorita, en verdad me refiero a esa persona del choubisne que por algún misterio químico le hace sentir sofocaciones. Así como en la secundaria cuando salía…qué sé yo; cada quién.

Pues me pasó. Yo me pellizcaba secretamente para no gritar ni tartamudear mientras recibía mi vino argentino.

Horas después, entró al camerino cuando a mí a penas me cubría un brassier de encaje. Sólo miró mis ojos.

Avanzó la noche, se despidió. Me debés un tequila, dijo. La tomé de la mano, la llevé corriendo al camerino, cerré la puerta, le di una botella de tequila y…dijo gracias y se fue.

miércoles, febrero 18, 2009

Tina.*

La muerte, siempre dando de qué hablar…o de qué pensar.

El sistema nos ha hecho creer que unas muertes son más dolorosas que otras, o al menos, más dignas de ser comentadas. Más de 550 muertas en Juárez en un año no me dejarán mentir.

Murió Tina. Tortuga hermosa, compañera de vida de una de mis compañeras de vida.

32 años estuvo ahí…ahí. En su casita, cada vez más linda, cada vez más elegante y más querida. Silenciosa y escondida, como me he sentido y por eso me hermano con ella.

¿Quién permanece 32 años al lado de alguien? Nadie que no sea una tortuga. Al menos no en amor absoluto.

32 años después de haber sido salvada de convertirse en sopa. 32 años. Y ni como pedirle un poco más.

Tina con T de tortuga. Gracias, querida.

martes, febrero 03, 2009

Se avecina una tormenta.*



Hay días en los que me parece escuchar lo que mis vecinos piensan cuando me ven o me oyen pasar o vivir.

Mi relación con ellos es singular, porque no identifico sus caras (les he cerrado la puerta en la cara más de una vez, desconociendo que pretendían entrar) y sin embargo distingo sus voces, frases frecuentes, música favorita y algunas otras particularidades íntimas.

Ellos en cambio, me miran y me hablan como si lo supieran todo sobre mí, y no es hasta que me dicen algo cuando recuerdo que ya habíamos coincidido en el pasillo, el super, la calle, y que ya habíamos intercambiado un par de palabras.

El de enfrente arriba, el que golpeaba a su mujer, el que escucha heavy metal por horas, el que los jueves invita a sus amigos, el guapito pues, me busca los ojos (y otras partes) para conseguir una mirada, un saludo, o en una de esas provocar con su mirada estudiada que lo jale de la corbata y lo meta a mi casa. Pocas veces lo consigue. Quiero decir, lo de la mirada y el saludo.

Escucho cuando piensa: Hola mamita. Me desvelé por verte anoche por la ventana. Qué tarde te dormiste. ¿Estás esperando taxi? Yo también. Si quieres compartimos.

La de arriba, la que le cuando pasa la basura corre a tocarle el timbre a la de junto, la que habla fuerte y pausado y a quien le dicen “madám”, me mira asustada. Cuando se da cuenta que no le va a quedar de otra más que coincidir conmigo, abre mucho los ojos y dice: ay.

Escucho cuando piensa: Jesús bendito, acógenos en tu llaga. Lleva toda la semana sin salir a tirar la basura. Seguro que llega después de que pasa el camión.

La de junto, la que canta canciones de Barney a un volumen descomunal cuando se queda sola con su nieta, la que le reclama a su hija adolescente que le habla muy feo, si, esa…la que me rompió las mangueras de los tanques de gas y me dejó bañándome con agua fría por tres meses. Antes me saludaba diferente porque me veía siempre con la misma persona y porque llegaba a horas decentes. Ahora cada vez que tiene oportunidad me dice “es que como usted llega tan tarde…”

También escucho cuando piensa cosas como: ¿Quién la visita a esta hora? Sigue su luz prendida. ¿Va llegando? ¿Ya se va? Ay, que compre unas cortinas más gruesas ¿qué necesidad tengo de estarla viendo en chorcitos? ¿Por qué están cantando?

La del uno, que no sé dónde está su ventana y sé que la he visto algunas veces pero no la recuerdo. Y no hablo de la mamá, sino de la chamaca, que me mira y si la saludo se emociona.

Cuando la oigo pensar sólo distingo: ¿verdad que somos amigas? ¿Verdad que somos amigas? Hola, hola, hola.

Hay otra muchachita que no sé en qué departamento vive, pero tiene un novio que la visita en las escaleras. Conozco el tema. Qué ganas de decirles “pásenle y revuélquense acá, que nadie se va a enterar”.

De ella y su pensamiento sólo escucho jadeos. Pobre mujer.

Y hay más, pero no los recuerdo. A la que tengo muy presente es a la portera. Tiene nombre de portera. “Chabelita”. Me encanta que la portera se llame Chabelita.

A ella se le unifica la voz de la boca con la de la mente. Ella dice “Uy, usté ya ve cómo es”. Pero me saluda siempre amable y sonriente.

Hace unos días algunos de mis vecinos platicaban en el pasillo. Yo llegué de la calle y cada quién saludó a su modo. Sonó mi celular.

Ay, cuánta música ¿Qué dice su sonidito?

Dice, Do I look like a slut?

Buenas noches.

sábado, enero 17, 2009

16 de enero.

Hoy mi sobrina cumple 10 años y yo apenas lo puedo creer.

Cuando supe que iba a nacer, ella era un algo que no medía ni un centímetro y crecía dentro de una matriz que estaba en otro país. En una ciudad construida de la nada para terminar el pleito entre dos grandes ciudades que se disputaban un papel político.

CONCILIACIÓN.

Una ciudad en donde hay un monumento ecuménico...

INCLUSIÓN.

...en donde está la piedra de cristal puro más grande del mundo y un piso en forma de espiral.

EQUILIBRIO

Un buen día, nació. Después de esa fuerte experiencia llegó a la que sería su casa y a su ventana llegaron un mono y una garza.

BIENVENIDA.

Su bilirrubina estaba alterada para que fuera menester sacarla al sol todos los días, y así ella pudiera tomar directamente de él ese resplandor que ahora lleva puesto.

La niña del resplandor recibió el hermoso nombre de María, מִרְיָם en hebreo, que significa eminencia, excelsa, altura.

Pronunciar el nombre “María” es un ejercicio de sensaciones. Primero se juntan los labios y se hace un sonido parecido al de un rezo.

M

Después hay que abrir la boca...

A

...e inmediatamente sonreír.

RÍA

MARÍA.

MMMAAARÍÍÍA.

A María le gusta lo que brilla, le gusta cantar y bailar. A mi parecer, son tres gustitos que denotan ese qué sé yo que tanto necesita el mundo. En especial mi familia, que nunca bailó, nunca cantó, nunca jugó, hasta que llegó María.

Yo me recuerdo en las reuniones familiares sintiéndome una completa extraña por tener esos tres gustitos, que detonaban expresiones descalificativas, burlonas y agresivas.

María, en cambio, ha tenido la sabiduría para contagiarlos, y en su presencia la gente brilla, canta y baila.

María hoy tiene 10 años, y eso quiere decir que tiene más opiniones y puntos de vista que antes. Que tiene dudas y respuestas que son sólo suyas. Que tiene un universo adentro listo para materializarse.

Hoy celebro, María, y digo María con todo el placer que tu nombre y tu existencia me provocan, que hayas llegado hace 10 años, que hayas nacido mujer, que te hayan saludado el mono y la garza, que tengas el resplandor del sol, que te llames María, que seas hija de mi prima, que es también mi hermana, que a tu edad ya conozcas más países que yo, que brilles, cantes y bailes, y deseo que en esta familia e incluso a pesar de ella, logres construirte LIBRE

.

sábado, enero 03, 2009

Familia mística.*

Siempre he sabido que en mi familia algo se esconde. Por años busqué algo en donde estuviera encerrada toda la historia de cada uno de mis ancestros y ahora lo tengo en mis manos.


Ayer mientras azotaba mi cabeza contra las paredes de mi enorme y vieja casa, noté que una de ellas estaba hueca. Quité un poco de la pintura que ya de por sí se ve descarapelada particularmente en esa zona y alcancé a ver una extraña señal. Era algo parecido a una estrella con una llave dibujada en el centro. Al poner mi dedo índice sobre ella comencé a tener una sensación de cosquilleo por todo el cuerpo. Y es que estaba parada justo en un nido de hormigas.

Me metí a la tina para que los bichitos abandonaran mi cuerpo y vino a mí una frase premonitoria. Jamás se la había oído decir a nadie. Fue como si Dios me la hubiera dictado. Claramente escuchaba en mi cerebro “Anita lava la tina”. ¿Qué significado tendrá este mantra? Pregunté. Pero como siempre, Dios está buenísimo para sembrar dudas pero nunca para resolverlas, así que no obtuve respuesta.

Salí del baño y mientras buscaba mi ropa interior en mi mueble de madera recordé que ahí tenía guardada una caja que decía: la historia de la familia.
De inmediato la abrí y esto fue lo que encontré:

La tía Leena.
Hermana de la tía Susi. Intentó ser hippie pero fracasó porque le daba asco rolar la bacha. Pensaba en la cantidad de microbios ajenos que intangiblemente le caminarían por la boca y se regode
arían en su limpieza disfrutando el exquisito aroma de su Channel número 5. Murió electrocutada con la secadora de pelo.

La tía Marieta.
Maestra de jardín de niños durante 17 años y directora de primaria durante 2. Abandonó la profesión por seguir al papá de unos de sus alumnos, junto a quien murió en una carrera de motos en parejas.

El tío Jaime.
Distribuidor de lentes de contacto. Se casó con su secretaria después de trabajar con ella 19 años. Tuvo dos hijos fuera del matrimonio y fue acusado de robo en 1981, por lo que pasó en la cárcel 9 años. Al salir y volver a casa se hizo alcohólico y huyó. Nadie supo de su paradero.

El tío Luisito.
Maestro de la Facultad de Ciencias Políticas. Se casó con una modelo en Las Vegas. No pudieron tener hijos, así que se dedicaron a criar gatos. Murió de asma a los 54 años y su viuda se casó con un actor de cine, quien jura que por las noches el tío Luisito lo visita y le dice cómo complacer a su mujer.

El tío Juanín.
Joven empresario pionero de los pequeños negocios de café, hoy tan populares. En un viaje de trabajo se enamoró de una indígena y se quedó con ella. El negocio quebró y pronto el concepto fue copiado por empresas estadounidenses. Aún vive en la sierra de Puebla con su esposa, sus 5 hijos y 19 nietos. Duerme en una hamaca y escribe cartas a la familia aproximadamente cada 3 años.

La tía Elvira.
Secretaria bilingüe y traductora de la Editorial Juventino. A los 35 años se fue a vivir con su gran amor, Martha Cruz, con quien escribió varios libros sobre pedagogía de la taquigrafía. El dinero recaudado con las excelentes ventas lo usó en construir una enorme y hermosa tumba cuando su madre murió.

La abuela Rocío.
Madre de Elvira y Luisito. Viuda desde los 19 años tenía una incomprensible fascinación por rellenar las medias de popotillo con harina y apretarlas durante todo el día mientras emitía sonidos orgásmicos. Cuando confesó su costumbre a las vecinas, fue apodada Doña Pop; apodo que conservó hasta que murió en una balacera afuera de la panadería El Bizcocho Pop, inaugurada en su nombre por Simón y Josecita, pareja de vecinos con quienes mantenía una relación amorosa.

El tío Everardo.
Músico frustrado. Poco se sabe de él, ya que toda su vida llegó a su casa únicamente a dormir. Se dice que cuando terminaba su jornada laboral en la biblioteca de la Facultad de Arquitectura, se iba a alguna cantina a escuchar de lejos las conversaciones de Renato Leduc para después volverlas canción, pero al no saber tocar ningún instrumento, las canciones quedaron en el olvido. El día que Don Renato murió, Everardo simplemente no regresó a su casa y nada más se supo.

El tío Neto.
Hermano gemelo del tío Daniel. A los 14 años se salió de la escuela porque no soportaba los golpes que a diario le propinaban sus compañeros por gordo. Se dedicó a escribir un proyecto de escuela secundaria para fomentar la no discriminación y logró una cita con María Luisa Uruchurtu, entonces hermana del Regente de la Ciudad, de quien solicitaba ayuda para llevar a cabo su proyecto. Al escuchar la frase “Pásale, gordito” de los labios de María Luisa, salió corriendo a quemar su proyecto y se convirtió en guardaespaldas de varios narcotraficantes, lo que provocó que la familia lo desconociera y no fuera sino hasta 10 años después que se enteraron de que murió de una sobredosis de heroína en su mansión de Las Lomas.

La tía Jobita.
Costurera, muday frígida nunca contó nada de ella. Murió desangrada cuando en un arranque de desesperación se cosió los labios vaginales con una máquina semi industrial.

El tío José Carlos.
Hermano de la abuela Rocío. Amante del lunfardo y el tango, decía “m’entran ganas de matarme, como hacen los tipos giles.” Y l’entraron muchas ganas que un día se dio un tiro en la cabeza después de ver "Otona no miru ehon - Umarete wa mita keredo" (He nacido, pero…), de Yasujiro Ozu. Le sobrevivieron su esposa y sus cuatro hijos, pero no por mucho tiempo.

El tío Daniel.
Siempre se sintió opacado por Neto, su hermano gemelo, quien al verse obligado a dejar la casa materna le heredó todas sus pertenencias, mismas que intentó vender colocando un letrero que decía “Gran venta de saguán”. Cuando Neto pasó de incógnito por la puerta de la casa, se enfureció, no por ver sus cosas en venta, sino por el error ortográfico y con un silbido llamó a sus colegas y entre todos golpearon a Daniel provocándole la muerte.

La tía Susi.
Hermana mayor de la tía Leena. Gustaba de cargar con su guitarra a donde fuera, soñando que algún día alguien le diría “¿Por qué no tocas algo?”, pero nunca sucedió. Para llenar esa necesidad, a los 20 años se fue a vivir a Manhattan y se metió a cambiar los discos al Studio 54. Ya no está en este planeta, aunque sigue viva y feliz.

Los tíos Diego Y Paco.
Primos hermanos incestuosos. Diego fue hijo del tío Jaime. Vivieron en su casa paterna sólo hasta los 16 años y después se fueron llenos de rencor por las palabras que recibieron por parte de la familia. Hoy son empresarios, viven en Bangkok y se han cambiado el apellido.

jueves, enero 01, 2009

2009

Escribí, escribí y escribí. Luego borré todo.

EL MUNDO EN EL 2009...

Sí, si es una mierda.

¿Entonces por qué no se cae?

Soy todo, menos optimista, pero ¿por qué no se acaba esto?

martes, diciembre 23, 2008

Placer informal.

No he podido encontrar una fuente confiable que me explique técnicamente qué es el comercio informal. No hay una definición, ni siquiera wikipédicamente simple. Probablemente lo diga el “Control Fiscal del Comercio Informal” que cuesta $170 y no lo he encontrado en el comercio informal.

Se usan diferentes nombres para referirse a este tipo de comercio: economía informal, economía subterránea, economía paralela y hasta mercado negro, pero no hayuna definición universal, a pesar de que lo vemos, lo vivimos, lo escuchamos, nos tropezamos con él todos los días, y algunos incluso lo ejercemos.

Hay definiciones de comercio, pero no no una formal para informal. Casi siempre se relaciona con actividades ilícitas como drogas, mercancía robada, contrabando y aquello que el gobierno no permite por no haberlo regulado. Piratería, le llaman ahora.

Cuando se define al comercio en los diccionarios, sólo se habla del cambalache de cosas (géneros, productos), lo que me hace suponer que el placer, al no estar regulado, no entra en este rubro.

Entonces a los cabareteros clandestinos los actores de teatro callejero, los mimos placeros, los cantantes de transporte colectivo ¿cómo nos llaman? ¿Qué somos para el fisco los que damos placer informal?

Antes se suponía que el trabajo informal era ejercido solamente por ser la única opción de supervivencia ante el desempleo, la migración, la sobrepoblación, el bajo nivel educativo y otras circunstancias relacionadas con la marginación. Esto ha cambiado radicalmente y hoy mucha gente tiene trabajos informales porque se le da la gana, porque no está dispuesta a alimentar a un sistema que no piensa en nosotros.

Así pues, la informalidad puede ser una opción de resistencia civil que sumada a una forma de vida puede convertirse en desobediencia civil, que sumada a su vez con un plan de acción, puede convertirse en no violencia activa, es decir, en una actividad que apunta a lograr un cambio político, social y cultural.

Cuando la calle habla el mundo tiembla. Decía el Che: En la calle deben pasar cosas extraordinarias, por ejemplo la Revolución.

Los intercambios informales en la calle nos hacen ser quienes somos, como sociedad y como individuos. Es en la calle donde más aprendemos y más intercambiamos. ¿Somos entonces todos ciudadanos piratas?

La piratería debe existir y la celebro. No así que cualquier tipo de piratería llegue a mí sin mi consentimiento. No me gusta ser obligada a escuchar música que no me gusta, y menos a un volumen descomunal.

La venta de piratería auditiva directamente en mi oído muchas veces hace que mis viajes en transporte público sean fastidiosos. Por eso me gusta viajar en trolebús. No sé por qué, pero en el trole hay vendedores atrapados en el pasado. Se venden libros miniatura, manuales para cantinero, llaveros con foto, hay payasos viejos que cuentan chistes viejos, y suben señores con guitarras viejas a cantar canciones viejas.

Hoy tuve la fortuna de que a pesar de viajar en combi, no fue un gritón con mochila de bocina quien se subió, sino un señor con una guitarra muy tocada y una voz que me acariciaba de tan clara, afinada y parecida a las voces que oía de niña en el tocadiscos de mi papá.

Cantó tres canciones muy machistas y promotoras de estereotipos de género, como las que escuchaba mi papá cuando yo era niña, con esa voz que me remite a mi infancia. Cuando los dolores eran menores, o al menos diferentes.

Desde la primera saqué mi moneda y se la di. En la segunda canté en silencio llevando el chun ta ta con el pie, y en la tercera ya se me escurrían las ganas por llegar a mi casa, sacar la guitarra y cantar las tres.

Lo hice. Hoy toqué y canté.

¿Cómo puedo pagarle ese placer? Placer informal, placer no regulado, placer subterráneo, paralelo e ilícito.

jueves, diciembre 18, 2008

¿Dónde estás, Felipe Montero?

Aprovecho que traen la moda de Fuentes.

Estás frente a tu computadora. Escuchas un ruido que viene de la bolsa de plástico que está junto a la mesa. Inmediatamente piensas que es un insecto que quedó atrapado y la abres. Te das cuenta de que el sonido lo produjo una tira de lentejuelas negras que estaba hasta arriba de la bolsa y que resbaló poco a poco al desenrollarse por la fuerza de gravedad.
Acomodas el contenido para que no vuelva a ocurrir. Al incorporarte ves el hermoso color anaranjado de la pequeña mesa irregular y lamentas que tenga tantas cosas encima. Dudas si debes poner un poco de orden, pero la duda termina pronto. Justo cuando el tucutú del Messenger te llama.
Adivinarás quién está del otro lado de la pantalla sólo con leer esa frase extraña que puso en vez de su nombre. “Hoy me gusta la vida mucho menos, pero siempre me gusta vivir”.

Le dices que te diga cómo está. Jamás dice que está bien pero te cuenta momentos que se adivinan maravillosos. Te narra encuentros extraordinarios, instantes envidiables, pero jamás te dice que está bien.

No sabes cuánto tiempo has pasado leyendo el relato virtual y sientes la necesidad de oír esa canción. La única canción que puede acompañar lo que estás sintiendo. Al buscar el ícono donde la tienes guardada, te percatas de la hora que marca la pantalla. Lamentas no poder continuar esa delicia de diálogo y sin poder escuchar la canción, te despides, apagas la computadora y te dispones a salir.

Tomas tu llavero nuevo y como cada vez que lo haces, te preguntas en dónde estarán las llaves viejas. Sabes que están dentro de tu casa, porque de no haberlas metido, llevarías una semana afuera.

Al salir y echar el último vistazo al interior de tu departamento, miras el cadáver descuartizado de lo que en otro tiempo fuera tu sillón. No necesitas más de 5 segundos para recordar todo el placer y todo el dolor que sentiste en él y te preguntas en qué momento lo destruiste. Quizá en el mismo momento en que decidiste perder tus llaves. El mismo en que decidiste comprar esa mesa anaranjada para engañarte pensando que ella se encargaría de cambiar tu entorno. El mismo en el que empezaste a dejar las cosas guardadas en bolsas para no verlas y no recordar, como si eso fuera posible.

Cierras la puerta y mientras caminas por el pasillo que te lleva a la calle piensas que pese a todos los momentos maravillosos, los encuentros extraordinarios y los instantes envidiables que vives últimamente, no estás bien.

Pasarás todo el día cantando la canción que no pudiste escuchar y evocando al Felipe Montero que todos llevamos dentro. Te preguntarás cuándo será que, como él, te sentirás en el lugar adecuado, en el momento adecuado, aunque no sea verdad.

domingo, diciembre 14, 2008

Lámpara.*

Conozco bien la sensación. Nada nuevo. La detesto.
Conozco la emoción y su efecto. El estallido en la cabeza y entre las piernas. Insoportable.
Este momento en el que los sonidos se vuelven familiares y por lo tanto dolorosos.
El instante en que descubro que acabo de destruir algo. Algo más. Otra vez.

Y es que cuando la lámpara no trae genio…por más que la frotes...

martes, diciembre 09, 2008

Mirada placentera pa cerrar el año.

Sin duda esto de la vida se pone difícil. Antes el placer llegaba solo. Ahora me toca buscar estar en el lugar adecuado en el momento adecuado con la gente adecuada, o no llega.

Ahora yo misma tengo que procurarme la alegría y pocas veces la consigo. Sólo existe un hombre que cada vez que habla me propone seguir adelante. Y hoy lo escuché. Dijo “Sigamos adelante, con firmeza, entusiasmo y optimismo.” ¿Quién más me dice eso? Nadie. Nadie me da placer con tanta verdad.

Siempre ha sido el escenario lo que me ha traído los placeres más grandes, directa o indirectamente, y los grandes placeres están divididos en muchísimas categorías. Los que dan felicidad por los demás, por mí, los que me dicen que si me muero ya no importa, los que se olvidan, los que se convirtieron en dolor y se llevan en el alma y siguen sangrando todos los días a pesar de los de terapia…

Eso sí, todos nacen de una mirada. Y la mirada de hoy la había estado esperando por años.

Yo en el escenario brincoteaba y cantaba con mi sombrero negro, junto con 3 maravillosas mujeres libres. Terminó el numerito, nos bajamos del escenario y llegó él.
A un escaso metro de distancia me miró, vio que lo estaba viendo, que le estaba sonriendo, que le estaba gritando. Sonrió también, me señaló y me guiñó el ojo.
A sólo un metro pude decirle con la mirada cuánto lo amlo.

Demasiada riqueza en manos de pocos, demasiado voraces

Demasiada rapiña, demasiada codicia, demasiada usura

Demasiada miseria pa ser los dueños de tanta feria

Demasiado gandallas para ser hermanas de la caridad.

Demasiada mentira, demasiada calumnia, demasiada patraña

Demasiado cinismo, demasiada censura, demasiada basura

Demasiado canallas pa ser los héroe s de la pantalla,

Demasiado mediocres para ser los dueños de la realidad

Es demasiado, demasiado pa vivir engañados, demasiado pa quedarnos callados, nos llegaron hasta aquí.

¡No más censura, no más basura! ¡Aquí se va a acabar la teledictadura!

(Pasito duranguense de Jesusa Rodriguez y Liliana Felipe)

lunes, noviembre 03, 2008

Vivir mata. A morir se ha dicho.



He caminado sin la obligación de hacerlo estos últimos 2 días, y mi mente está inquieta. No había caminado así sabiéndome yo. Siempre que caminaba era para reconocer mi incompletud, pero estos días fue un poco distinto. Me asumí incompleta. No puedo decir que lo acepto, pero sí que lo siento muy claramente. Sin dudas.

Mi capacidad de sorprenderme ha cambiado. Si bien siempre me han sorprendido, fascinado, enloquecido las cosas pequeñas, ahora mi reacción no es de asombro incontrolado. Es algo más pequeño y no por ello menos lindo. Quizá esto se deba a que ya tengo en la mente la idea de que me puedo morir cualquier día, y hay un dejo de felicidad en cada descubrimiento; como decir, vaya, esto ya lo vi o ya lo sentí antes de morirme. Qué suerte.

Aunque mi reacción y mi sensación sean pequeñas, son buenas noticias por el simple hecho de ya tener conciencia de que estoy viva.
Era lindo sorprenderme muchísimo por cada cosa, pero si ya no es así, está bien. No se desequilibra el universo porque para eso siguen en el mundo seres que no han perdido esa capacidad. Y los admiro.

Divina se deleita cada vez que me ve y no puede controlar su felicidad cada vez que me pide comida y yo se la doy. O que me pide cariñitos y se los hago. Son sus momentos de felicidad más elevados.

Por otro lado, descubrí en youtube a una chava llamada Ashley que se dio a la tarea de documentar su transformación de niño a niña. Para ella hasta lo más pequeño es digno de celebración. Dedicó un video a la pulsera de perlas de fantasía que al fin se animó a comprar y a la emoción de salir a la calle como mujer y pedir un jugo de naranja.

La entiendo. Porque he tenido la sensación de no necesitar una montaña rusa ni una aventura exótica para sentir mariposas en el estómago y la adrenalina a todo lo que da.

Uf, hacía tanto que no podía sentarme a escribir una cuartilla sin ser traicionada por otra actividad, que me siento contenta de estar frente a mi compu, escribiendo de madrugada.

Y es que mis últimos años han transcurrido sin tiempo, pero con preocupación de vivir esa condición. Hoy no. No este momento. Este momento está asumido como sin tiempo, pero sin la preocupación. No, no son horas de escribir, y menos esto. Porque debería estar escribiendo otra cosa. Pero, hoy pasó esto y estoy escribiendo esto. Y no hay nada que pueda hacer al respecto.

Es tranquilizante no pagarle a las musas para que se queden, porque se quedan, pero sin amor. Váyanse pues, que mañana escribo lo que tengo que escribir.

Voy a tomar coca light. Voy a fumar. Voy a mantenerme despierta un poco más de tiempo. Puras cosas que matan, que afectan mi cuerpo. De cualquier modo los últimos tiempos los he pasado destruyéndome, pero ahora ya lo sé. Me voy a destruir un rato más, porque quiero.


sábado, noviembre 01, 2008

La muerte no es novedad.

Todavía hay quien la recuerda
Enseñando a usar condón
A veces en las escuelas
A veces en su sillón
Hay quien la recuerda triste
Llorando por quien se fue
Pensando si se desviste
O si hoy hace cabaret
De tanto guardarse el llanto
Un día ya no amaneció
Minerva amó tanto tanto
Que, claro, murió de amor.

viernes, septiembre 26, 2008

Del mismo planeta.*


No puedo evitar sentir placer al saber que alguien llegará a su casa y hablará de mí.


El señor del banco hoy, mientras se afloja la corbata, su esposa le preguntará ¿Cómo te fue? Porque puedo jurar que está casado con una mujer y tiene hijos. En una de esas, la parejita. Tiene un perro, un coche, su esposa fue a la marcha de Iluminemos México y él por más que quiso, se sentía agotado y no fue, pero imprimió todas las lindas fotos que sacó su esposa.


Pues este hombre, hoy que llegue a su casa, mientras se afloja la corbata, su esposa le preguntará ¿Cómo te fue? Y el perrito llegará a saludarlo. Él lo apartará de sus piernas porque luego suelta mucho pelo y se ve muy mal en su traje gris. Además, no es para tanto. Sólo está llegando de trabajar igual que todos los días. No es para recibirlo con tanta emoción. Al menos no con brincos y moviendo la cola.
La última vez que el señor del banco brincó, fue en la boda de su compadre Armando. Qué desfiguro. Además es peligroso. ¿Qué tal que uno se resbala? El dineral que te sacan los doctores por vendarte un tobillo. Él por eso tiene su botiquín en casa siempre listo. Vendas, pomadas, algodón, alcohol, aspirinas, merthiolate, curitas, y por supuesto, Peptobismol.No es que haga muchos corajes, sino que luego uno se estresa y con este ritmo que todos llevamos en la ciudad, pues no le da tiempo de comer como Dios manda. Así que trae una gastritis de miedo.Lo bueno es que su esposa ya le está poniendo para desayunar un yogurt para beber que además de ser rico, quita la gastritis. Es una maravilla. Lo compra en Wall Mart cada quince días. Es que es mejor comprar todo lo de la quincena para luego no tener que regresar. Que si voy por esto, que si voy por lo otro, que en la dieta hoy me toca salmón con albahaca, hay que ir nada más por albahaca; que si la sirvienta usó mucho oxy clean para desmanchar las servilletas de tela que manchas con el lipstick indeleble de Clinique, hay que ir nada más por eso. Óyeme no. Mejor todo de una vez.


Pues este hombre, hoy que llegue a su casa, mientras se afloja la corbata, su esposa le preguntará ¿Cómo te fue? Él ahuyentará al perrito saludador, suspirará y responderá: Pues bien, ya sabes. ¿Ya está la cena?
Volteará a ver la mesa y la verá servida con hot dogs. Es que de vez en cuando hay que darle gusto a los chaparros. Han comido bien y la directora no ha llamado con ninguna queja. Al parecer les está funcionando el Ritalín, porque están muy calladitos, muy seriecitos. Habrá que ir pensando en comprarles un nuevo juego de video o algo, para que no crean que nadie nota el cambio. Al contrario; para que se sientan apoyados y valorados como las personitas maravillosas que son. Uno nunca sabe en qué momento van a crecer y a volverse contadores, abogados, médicos y si no los disfrutas a esa edad, ¿pues ya cuándo?
Pues este hombre, hoy que llegue a su casa, mientras se afloja la corbata, su esposa le preguntará ¿Cómo te fue? Él ahuyentará al perrito saludador, suspirará y responderá: Pues bien, ya sabes. ¿Ya está la cena? Verá la mesa, cenará hot dogs con su esposa y sus chaparros calladitos y a medio bocado del tercer hot dog dirá: No sabes qué rara mujer fue hoy al banco.
La esposa fingirá estar interesadísima, porque eso sí, lo más importante en la pareja es la comunicación. Compartir logros y fracasos. Por eso ellos hacen su noche familiar una vez a la semana. Luego sale cada anécdota, que Dios guarde la hora. Sobre todo cuando los chaparros se ponen a imitar a su maestra. Ay, no. Son muy ocurrentes. Pero no todo es guasa, también hay momentos muy lindos en los que le dan gracias a Dios por tener una familia tan linda y que tiene oportunidades que otros no tienen. Como Mary, que la verdad ya hasta la sienten parte de la familia. Pobrecita. En el fondo es una buena muchacha aunque gaste tanto el oxi clean.


Bueno, este hombre, hoy que llegue a su casa, mientras se afloja la corbata, su esposa le preguntará ¿Cómo te fue? Él ahuyentará al perrito saludador, suspirará y responderá: Pues bien, ya sabes. ¿Ya está la cena? Verá la mesa, cenará hot dogs con su esposa y sus chaparros calladitos y dirá: No sabes qué rara mujer fue hoy al banco. La esposa fingirá estar interesadísima y escuchará los 15 minutos que su marido pasó conmigo.


"La mujer no quiso el seguro que sólo cuesta 8 pesos diarios, aún cuando le expliqué que en 10 años habrá pagado sólo 29,200 pesos, pero va a tener 500,000 disponibles por si le pasa algo. Y eso que lo demostré con una sencilla operación. Pero lo peor es que respondió: No tengo planeado que nada me pase. Como si en una ciudad como esta eso se planeara. Bueno, ya no por ella, por sus hijos. Pero resulta que no tiene hijos. Y lo dice sonriendo.Tampoco quiso una tarjeta de crédito. ¡Pero si es básica! ¿Qué va a hacer si algo le pasa? Dice que pedir prestado. Qué bárbara. ¡Pero si vive sola! Y una mujer sola debe ser precavida ¿Qué tal que hay una emergencia?Además va a cancelar su tarjeta de nómina porque ya se le va a acabar la chamba, que porque es actriz de no sé qué. No la he visto en ninguna novela, pero dice que en una de esas se viste de mí. No entendí bien.Tampoco quiso la chequera, ni el seguro para el coche, nada más porque no tiene coche. Ah y que no tiene coche porque no quiere. Que antes tenía y lo vendió. ¿Quién hace eso?"


La esposa después de emitir varios ahs durante la plática, finalmente preguntó: ¿Entonces para qué fue?
"Ah, eso es lo peor. A cobrar un cheque bastante respetable, pero que estaba firmado muy distinto de como lo tenemos registrado en el sistema, así que tuve que llamarle a la persona que lo emitió y se tardó 15 minutos en llegar. Yo por teléfono le decía señor, pero cuando va llegando, era un muchacho con una colita de caballo, que en vez de llegar preocupado, llegó muerto de la risa. Y la mujer en vez de reclamarle lo abrazó.Pasamos a la ventanilla y el muchacho volvió a hacer la firma mal. No sé cómo no les dio un ataque de gastritis y en vez de eso, se hacían bromas el uno al otro sobre ser falsificadores de firmas, irresponsables, ladrones y cuanta cosa se les ocurría. Ahí empecé a sospechar que el muchacho era…tu sabes…eso. Pero luego me entró la duda porque salieron tomados de la mano. Yo hasta le pregunté a la mujer ¿pues usted de qué planeta viene? Y me respondió: Del mismo que usted ¿Qué cosas, no?"

La esposa se sentirá contenta de haber participado de la jornada laboral de su marido. Porque eso sí, se cuentan todo.Casi todo. Lo único que le habrá faltado contarle es que no podía dejar de verme las tetas que se pronunciaban en mi playera con el letrero “My Body is My Business” y que cuando le di las gracias y me fui, volví a voltear para ver su cara cuando lo descubriera viéndome caminar por atrás.

jueves, agosto 14, 2008

La Ballena Josefina.

Ni Mazinger Z, ni Remi, ni mucho menos Candy Candy (uuu).
La Ballena Josefina era mi favorita y cada vez que la doy por respuesta ante la interogante de ¿cuál era tu caricatura favorita? la gente me mira y frunce el entrecejo extrañada.
Hasta me han dicho que seguro la soñé, y la posibilidad no me desagradaba, porque entonces Josefina no sólo volaba, no sólo cambiaba de tamaño, sino que tenía el poder de que en el mundo no la recordara nadie más que yo.

Tengo la prueba, al fin.
La Ballena Josefina existe:


lunes, agosto 11, 2008

Sigo c(h)ambiando.

Ahora cuando veo a una pareja plena, feliz, enamorada, pienso "uy, cuánto van a llorar cuando se acabe."

Es una lástima que ahora yo, mujer hipersensible, no sienta nada.



-¿Cómo estás?
(Siguen preguntando eso. Maldita pregunta difícil, tramposa y vacía que me causa pánico. ¿Cómo me protejo? ¿Cómo? ¿Qué se responde?)
-Chambeando.
(...)
Y la gente queda fascinada de escucharlo. Lo curioso es que juran que respondí que "bien".

miércoles, julio 02, 2008

¡Que vivan los novios!


Ella, a sus 76, lleva un traje de yucateca hecho de seda y flores en el pelo. Llega sola, lo mira. Él, a sus 85, le dice “mi niña, ya llegaste”, la toma de la mano y ella sonríe, porque sabe que alguien podría estar tomando una fotografía.

Bendita la cámara que la hace sonreír. Sonreír al fin. Después de tanto llorar.

Está completa. Se enamoró a los 76.

Al fin tiene a alguien con quién comer un helado sentados en una banca. Sólo eso quería, y ya lo tiene.

Nuestra conversación de hace unos días (fragmentos):

-Hablar contigo era lo único que me faltaba para estar completamente feliz. Necesitaba decirte esto que estoy sintiendo.

-Entonces ya estamos completas. Aunque estemos lejos, tú haz de cuenta que voy detrás de ti, llevándote la cola.

-Ahora sí puedo decirte, que puedes estar segura de que un día va a llegar una persona maravillosa a tu vida. Ya ves a mí.

-Pues ya veremos. Ya veremos.

Salud y felicidad para los dos.

Gracias, Don Ambrosio, por devolverle la sonrisa.

Tepalcates, es decir, ollitas quebradas.

Una reina es reina aquí y en China, y en Chalma, en vida y en muerte.

Hoy asistí a la despedida de una reina. Dejó su cuerpo y muchas cosas más. Entre ellas, el epitafio que ella misma eligió:

“Se murió de coraje de morirse. Bueno, ahí nos vemos (bailando)”.

Una reina, cuyo cuerpo, ya deshabitado descansaba plácidamente en su cama, con una sonrisa y completamente rodeada de flores. Elegantísima, con un enorme anillo y la foto de su boda, en la que Marga López la maquilló.

Mucha gente bebiendo tequila, que es lo que a ella le gustaba, cantando las canciones que ella compuso, y otras muchas.

Una despedida feliz.

Sin apegos. Dejó su cuerpo con la misma tranquilidad que cuando se rompió su enorme juego de copas de cristal de bacará y ella sólo exclamó: Qué bonito sonó, ¿verdad?

Bueno, ahí nos vemos, señora.

Descanse en paz si así lo quiere.

miércoles, abril 02, 2008

Saúl Malagón. Gala Divine. O "Y cuando desperté, el sello seguía ahí."

Dejé de antrear por años. Sigo sin acostumbrarlo. Pero la semana pasada me aparecí.

Después de mucho tiempo de no dañar mis oídos de esa manera, durante unas horas pude ver una noche de antro gay desde la zona VIP (cómo cambian las jerarquías con el tiempo).

Un insignífisus punctitum atrapado en el tiempo. Todo es igual a hace 10 años. Con menos glamour, la verdad, pero de ahí en fuera, todo idéntico. Casi.
Por momentos creía que era la misma gente, pero no, porque seguían de la misma edad.
Además, no estaban las divas. Las que hacían que mi noche de antro fuera maravillosa.

Sin Daniel y sin Saúl un antro gay no es un antro gay.

De Daniel he sabido muchas cosas en estos años. De vez en cuando nos escribimos, o me entero de que trabaja en tal o cual show. De Saúl, nada.

¿Y si pregunto? Pero estos niños qué van a saber de él.

Encuentro a algunos de mi rodada que, no entiendo cómo, siguen antreando.

¿Y Gala Divine?
¿Saúl? Se murió. Uuuh, tiene como tres años.

Shock.
Shit!
Sshhhh.
(...)

Una extraña sensación que suena ridícula, porque han pasado ya tres años, según me cuentan, y yo acabo de recibir la cubetada.

Saúl era mi pequeño ritual de fin de semana. Me arreglaba, me maquillaba mucho, aunque por más maquillaje que usara, él siempre traería más que yo. Perfume, spray de diamantina (antes muuuuy pocas traíamos diamantina en el pelo). Esperar a que pasaran por mí. Empujones para llegar junto al escenario a esperar su beso.

Meses, años, pasé esperando el fin de semana para rozar los labios de Gala Divine.

Llegaba a mi casa a besar una hoja de papel, en donde quedaban impregnadas hermosas combinaciones del lipstick de los dos, y debajo de la imagen, escribía un párrafo.
Conservo algunas.

La belleza de Saúl era especial. No era una belleza de esas que aceleran el corazón y la respiración e invitan a gritar y a brincar, como la de Daniel (a quien amo, admiro y DESEO profundamente), sino de las que derriten. Y yo estaba ahí, pasmada derritiéndome hasta que Gala Divine me miraba, hacía una pausa en su baile, se ponía en cuclillas y me besaba. Tres o cuatro veces por noche.

Saúl Malagón, padre de un niño llamado Patricio; Gala Divine, La Luminosa; ella, él, a quién hoy esperaría ver radiante después de tanto triunfo, aparece mencionado sólo dos veces en Google y hay de él unas tres fotos en internet que miden no más de 10 centímetros. De haber existido los celulares con cámara en aquellos tiempos, yo tendría miles y miles.

Saúl nos dejó en el 2005. Habrá tenido unos 32 años, y yo a penas me enteré.

A la mañana siguiente desperté con mi sello del antro en la muñeca, como vaca. De no haber sido por eso, habría pensado que lo soñé.

Hermoso Saúl:
Dejé de verte y seguía pensándote.
¿Cómo no lo supe?
Hago hoy volar un beso para ti, como siempre, derritiéndome.

sábado, marzo 29, 2008

Fumando espero.*


Como dice aquel estuchito de condones: nunca dejas de jugar, sólo cambias de juguetes.

Mi nuevo juguete: yo misma.(Incluye accesorios)

Aquí en la basílica de Santa Minerva, escondite preferido de los desvelados, de los infieles, de los que no tienen dónde ensayar y de una que otra araña, juego con todo a ser y hacer todo.

Hoy ya jugué a 4 cosas. De 3 de ellas no hablaré, pues aunque los que escribimos para ciberpublicar mucho tenemos de exhibicionistas, no he llegado a tanto.

Pero me gustó jugar a la lady. Corta bata roja, con el cabello aún mojado, tacones, taza de café, recibiendo la mundialmente famosa llamada de “te extraño, voy para allá”.

Cuando se juega a eso, la lady no se emociona. Sonríe sólo de un lado y responde: ajá.

No se apresura. Enciende un cigarro sabiendo que quizá quien llamó puede llegar antes de que ella esté lista, pero poco le importa. De todos modos se ve divina en esa corta bata roja.

No se maquilla, porque lo mismo le da. De cualquier forma le dirán: qué linda estás.

Hay tiempo para vestirse. Lo hace. Algo sencillo...de quitar.

Todo ocurre tal como la lady quiere, y pocas horas después vuelve a vestir la corta bata roja.

La lady fuma, al fin sola.

Deleitosamente vacía de sentimientos.

domingo, marzo 09, 2008

Lo compro.



Un hombre se me acercó y me dijo:
-¿Vendo imposibles, no te interesa?-

Qué placentero y largo viaje hizo mi cerebro en los tres segundos eternos que duró mi silencio antes de articular palabra.

Al fin lo encontré. ¿Qué querrá a cambio? ¿Mi alma, mi cuerpo, mi voz? ¿Me alcanzará? ¿Qué consecuencias traerá a largo plazo? ¿valdrá la pena? ¿Valdrá la pena la pena?

-Te doy una prueba, sin compromiso.-

En eso, llegaron a la palma de mi mano dos mosquitos de esos que vuelan sobre la fruta y se empezaron a aparear, ahí... en mi mano. Los miré, mis ojos se abrieron mucho. Miré al diablo. Le sonreí. No necesitaba más pruebas. Me interesaba. Claro que me interesaba.

Los mosquitos seguían en lo suyo. Mi mano inmóvil para no molestarlos, mis ojos abiertos y mi sonrisa en pausa.

-Amiga, ¿me estás oyendo?-
-Sí, perdón.-
-¿Te gusta el pastel imposible? Yo los hago. Cuestan 30.-

Corrí a los enamorados de mi palma y dije muy triste...

-No, muchas gracias.-

lunes, marzo 03, 2008

Ex – común – ión.

Excomunión.- dejar fuera de la comunión.
Comunión.- del Latín, communio, compartir en común.

He intentado millones de cosas y aún no puedo inhalar.
Tengo la fantasía encubierta de que estaré bien el día que él esté mal. Debería tenerme sin cuidado, pero los trastornos mentales no tienen método lógico ni deber ser, y menos para quien con ellos se quema.

Así que hoy estoy dispuesta, por enésima vez, a empezar a intentar echarlo. Pretendo iniciar una cruzada de liberación. Expulsarlo, auque sea en la forma, con la esperanza de que algún día sea de fondo. No es justo estar atrapada en un eterno esfuerzo por guardarle un lugar a quien no lo quiere.

Así que hoy, lunes 3 de marzo, empieza el proceso formal de excomunión para Malcolm Méndez. Hoy hago mi esfuerzo, en palabras tecleadas, más grande de todo este MALDITO tiempo.

Pero no puedo aventurarme a la ligera. Antes revisemos mi fragmento favorito del acta de excomunión de Miguel Hidalgo y veamos si nos sirve:

"Sea condenado en dondequiera que esté. En la casa o en el campo, en el camino o en las veredas, en los bosques o en el agua, y aún en la iglesia. Que sea maldito en la vida o en la muerte, en el comer o en el beber; en el ayuno o en la sed, en el dormir, en la vigilia o andando, estando de pie o sentado; estando acostado o andando; mingiendo o cantando y en toda sangría. Que sea maldito en su pelo, que sea maldito en su cerebro, que sea maldito en la corona de su cerebro y en sus sienes; en su frente y en sus oídos, en sus cejas y en sus mejillas, en sus quijadas y en sus narices, en sus dientes anteriores y en sus molares, en sus labios y en su garganta, en sus hombros y en sus muñecas, en sus brazos, en sus manos y en sus dedos.

Que sea condenado en su pecho, en su corazón, y en todas las vísceras de su cuerpo. Que sea condenado en sus venas, en sus músculos, en sus caderas, en sus piernas, pies y uñas de los pies. Que sea maldito en todas las junturas y articulaciones de su cuerpo. Que desde la parte superior de su cabeza hasta la planta de sus pies, no haya nada bueno en él."

No está mal, pero no es suficiente.

Aquí llega el guerrero de las palabras mágicas. Girondo, una vez más, a mostrarme un cabo de la vida:

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas. Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato. Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un madero. Que cuando quieras decir: "Mi amor", digas: "Pescado frito"; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas. Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa. Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al